Cultive un pequeño desorden en su vida

martes, 18 de febrero de 2014

Pornografía











Erotismo puede ser una boca, o un cuello, o un cuerpo en una determinada postura,
o una prenda de un determinado color y textura encima de una piel de un determinado color y textura.
Erotismo puede ser la ropa cubriendo completamente el cuerpo, obligada a someterse a las formas de éste,
o la carne expuesta al aire sin piedad.
Erotismo pueden ser unos dientes, unos labios, una respiración, un olor, unas manos, unos pezones,
un movimiento de caderas, una mirada llena de intención. Un cuerpo cuya cara se mantiene oculta.
Todo eso, y mucho más,
es erótico.

En cambio,

una sonrisa durante una conversación, en un discurso
frente a frente, tú y yo,
con toda la gente de alrededor desapareciendo,
y las ideas hilándose,
en una demostración gratuita de inteligencia,
que surge sin ninguna obligación, solo por el contexto.
La mirada traviesa que la cara dibuja mientras el cerebro piensa,
la voz y sus silencios,
y el movimiento de los labios mientras van soltando palabras
y la pausa
que se produce en el rostro cada vez que el discurso es interrumpido con alguna pregunta,
y el momento de pensar una respuesta para ella, frunciendo el ceño,
alguna vez con los dientes mordiendo suavemente el labio inferior.
O cuando toca decir alguna tontería estúpida para quitarle hierro a la conversación,
y la risa despreocupada que se produce cuando eso sucede,
o el cambio de expresión
cuando se escucha algo con lo que no se está de acuerdo.

Cuando alguien está pensando en voz alta
y mientras tanto te mira a los ojos
y lo que está diciendo
hace que tu cerebro se emborrache,

eso,

eso mismo,

es pornografía.






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