Cultive un pequeño desorden en su vida

jueves, 24 de abril de 2014
















Si fuera capaz de amar al dinero tanto como te amo a ti,
seguramente ambos me corresponderíais.












martes, 18 de marzo de 2014

A veces






A veces,
tengo la sensación de que me asomo a una oscuridad infinita,
que se comunica conmigo a través de los agujeros que dejan mis puntos débiles mal curados. A veces,
veo las cosas
como sé que no están sucediendo,
a veces a mi favor
y otras veces en mi contra.

A veces creo que estoy en New York. Otras veces estoy en París,
caminando sobre un puente que se eleva a kilómetros por encima de cualquier estúpido ser humano, intentando reconocer a la persona que camina detrás de mí. A veces
veo,
y otras veces estoy buceando, en la tinta negra que yo mismo extendí ¿Qué pretendía?

¿Ahogarme?
¿Perderme?
¿Una huída hacia adelante?

A veces creo que comprendo lo que ha sucedido hasta ahora, y entonces me tranquilizo, pongo un disco, fumo. Pienso alguna broma arrogante. Me planteo lo que sucederá mañana...
Haré un dibujo. Escribiré algo. Escribiré a alguien. Tal vez ésta idea sea que se me está ocurriendo sea la buena. Tal vez esta vez a alguien le guste lo que estoy haciendo. Buscaré. Buscaré algo. Alguien. Al final acabará por suceder algo.

A veces solo creo que lo que sucede es un desórden mezclado al azar dentro de otro desórden, y entonces… Veo los días sucediéndose, y a mí mismo cada vez más lejos de la realidad, la realidad en la que se supone que debería estar intentando prosperar,
ésa en la que no tengo nada.

A veces
dejo
que todo suceda,
asomo la cabeza cerca de la vía mientras pasa el tren
y dejo que el aire que se produce me acaricie la cabeza, y desde ahí
intento distinguir a algunas de las personas que van dentro de los vagones, y les saludo a todos con una sonrisa en la boca.

A veces
siento ganas de gritarte,
de dejar que mi cuello se hinche hasta amenazar con explotar, de enseñarte los colmillos a cada palabra que expulso empapada en saliva, pero
al final el grito siempre se queda en casa, ¿De qué me serviría gritarte?
y todo sigue igual.


A veces caigo en la cuenta de que ésta es la única manera. Que nunca tuve elección, y así son las ventanas de nuestra casa,  en la que
a determinadas horas el sol ilumina las paredes
y calienta nuestros huesos,
nuestras vísceras,
nuestros músculos,
nuestra sangre,
nuestra piel,
nos deja vivir con poco, prácticamente con nada,
y a otras horas se esconde, para dejar que necesitemos encontrar el calor por nosotros mismos, en los demás, o mediante alguna solución artificial. ¿Lo necesitas? Búscalo. En nuestra casa
a veces las puertas son lo único que nos separa de calentarnos,
pero así es una casa, ¿Verdad? Paredes y puertas.


A veces,
me dices
que todo está en aprender a dejar de pensar demasiado, y yo siempre pienso que me encantaría que me enseñases a hacer eso. Seguro que sería una solución interesante.




A veces…






Todo.

martes, 18 de febrero de 2014

Pornografía











Erotismo puede ser una boca, o un cuello, o un cuerpo en una determinada postura,
o una prenda de un determinado color y textura encima de una piel de un determinado color y textura.
Erotismo puede ser la ropa cubriendo completamente el cuerpo, obligada a someterse a las formas de éste,
o la carne expuesta al aire sin piedad.
Erotismo pueden ser unos dientes, unos labios, una respiración, un olor, unas manos, unos pezones,
un movimiento de caderas, una mirada llena de intención. Un cuerpo cuya cara se mantiene oculta.
Todo eso, y mucho más,
es erótico.

En cambio,

una sonrisa durante una conversación, en un discurso
frente a frente, tú y yo,
con toda la gente de alrededor desapareciendo,
y las ideas hilándose,
en una demostración gratuita de inteligencia,
que surge sin ninguna obligación, solo por el contexto.
La mirada traviesa que la cara dibuja mientras el cerebro piensa,
la voz y sus silencios,
y el movimiento de los labios mientras van soltando palabras
y la pausa
que se produce en el rostro cada vez que el discurso es interrumpido con alguna pregunta,
y el momento de pensar una respuesta para ella, frunciendo el ceño,
alguna vez con los dientes mordiendo suavemente el labio inferior.
O cuando toca decir alguna tontería estúpida para quitarle hierro a la conversación,
y la risa despreocupada que se produce cuando eso sucede,
o el cambio de expresión
cuando se escucha algo con lo que no se está de acuerdo.

Cuando alguien está pensando en voz alta
y mientras tanto te mira a los ojos
y lo que está diciendo
hace que tu cerebro se emborrache,

eso,

eso mismo,

es pornografía.






jueves, 13 de febrero de 2014

Cuanto menos lo necesitas...






 No le pedí opinión, ni di a entender que pretendía escuchar ninguna larga charla. Y sin embargo, tomando asiento frente a mí, me miró a los ojos con un gesto burlón y comenzó a hablar.



"Nunca estés mal. Nunca, aunque lo estés. No lo estés. Sencillamente no te lo permitas.
Cuando estás mal no suena el teléfono, ni ves a nadie interesante, ni aparece ninguna oportunidad de nada. Cuando estás mal eres justo lo contrario de lo que se espera de tí. Ésa persona no se acercará a ti si estás mal, todo lo contrario. Nadie querrá nada tuyo, si estás mal. Nadie querrá trabajar contigo, ni conocerte, ni tendrá interés en nada de lo que hagas.
Estar mal es como… Una enfermedad contagiosa, las personas nuevas evitarán el contacto contigo tan pronto sepan que estás infectado. Nadie quiere eso. Nadie quiere tener nada que ver con nada así; más bien funciona al revés, Así que, resumiendo, no puedes estar mal. Nadie puede verte mal."


"Pero ¿Qué te ha entrado?"


"curiosamente… Es algo contradictorio…"


"Pues nada, sigue…"


"Estar mal es algo que se produce por muchos motivos; uno de los más importantes es necesitar algo básico inmediatamente, aquí y ahora, y no tenerlo. Puede ser un abrazo, o follar, o trabajar en algo que no te haga sentir estúpido, o tener tiempo para perder, o compartir algo con alguien, o obtener reconocimiento… Existen infinitas necesidades.
Sí, de acuerdo, tienes la meditación, el ejercicio, la respiración y la lectura, tienes el cine y la televisión, y las drogas y la pornografía, y los fines de semana y los periódicos, y tienes casos para comentar,de gente que aparenta estar peor que tú, para relativizar tu situación, y miles de maneras de distraerte de esa necesidad, pero eso no elimina nada. Una necesidad es algo que busca una solución muy concreta. El resto son solo distracciones. No soluciona el problema, lo acumula. Es más, aumenta el número de necesidades.

La gracia es que lo contrario a estar mal es estar bien y ¿Sabes qué es estar bien?
Estar bien es tener una cantidad suficiente de necesidades satisfechas. Ni más ni menos."

"Joder…"


Esa es la diferencia. Y siempre se puede estar mejor, llegando a satisfacer y crear más y más necesidades, hasta que el único objetivo en la vida no sea otro que satisfacerse; tener respuesta a cada necesidad. Triunfador es quien se mueve en los mejores círculos profesionales, se folla a quien quiere, seduce a la persona de la que se enamora, proyecta una imagen magnética, consigue el dinero que paga una buena casa y da seguridad y un futuro a sus hijos. Necesito-consigo. Eso es estar en el camino de encontrarse bien.

¿De locos, verdad?

"Sí."


"Siguiendo con la locura… Y esto es algo que puede confirmarte cualquiera, pregunta indirectamente a tus amigos y conocidos o, mejor, observa con un poco de atención, y sin hablar del tema, como actúan en su vida: Uno está en posición de conseguir cosas cuando está bien, no cuando está mal; uno no hace amigos cuando está mal, no seduce a un cliente estando mal, no resulta atractivo estando mal, ni pasa una entrevista de trabajo estando mal, es decir, que cuanto mayor y más obsesiva es tu necesidad, en peor posición estás para conseguir lo que quieres.

En cambio, cuando estás bien, siempre se acerca alguien. Salen trabajos potenciales. De los encuentros con personas nacen oportunidades, la gente se muestra receptiva, el sexo opuesto te mira de otra forma… ¿A quien lo le ha pasado, ofertas de trabajo mientras trabajas, ligar teniendo pareja, gente que te plantea proyectos cuando estás enfrascado en otros proyectos…?"

"Ya, que cuanto menos lo necesitas mas fácil es conseguirlo…"


"Y eso es por que la gente necesita estar bien, así, como un conjunto de cosas con una idea común; todo el mundo, el que está bien y el que está mal, intentan estar mejor. Y es lógico y comprensible. Y es por eso que si estás mal no sirves. Eres un valor en números negativos. Y ésta lógica es muy contradictoria:

La gente evita a la gente que está mal, para no contagiarse, y busca a la gente que está bien, para dejarse contagiar."


"A la mierda…"


"Sí, a la mierda…Así, decíamos que el que está bien es quien tiene satisfechas ciertas necesidades, así que si lo tienes, si estás bien, tienes más fácil conseguir más. En cambio, si estás mal… Lo tienes jodido para conseguir nada.

Por eso es que tú… Aunque no seas ni quieras ser un triunfador, aunque ése no sea tu objetivo, aunque tus objetivos no sean los de un protagonista de película… No puedes permitirte estar mal.

¿Lo entiendes?"

"Hace rato ya que he dejado de escucharte."

"Excelente. Sí…Buena actitud…"


"¿Eso es por que estoy bien?"


"Eso es por que estás de puta madre, sí…"